Curriculum
La Evaluación de Riesgos y el Análisis de Impacto son componentes integrales de la Planificación de la Continuidad de Negocio (BCP). Estos procesos ayudan a las organizaciones a identificar amenazas potenciales y a comprender las posibles repercusiones en las operaciones empresariales. Así es como suelen desarrollarse:
Identificación de riesgos: El primer paso consiste en identificar una amplia gama de amenazas potenciales que podrían interrumpir las operaciones de la empresa. Pueden ser catástrofes naturales, ciberataques, interrupciones de la cadena de suministro o incluso problemas internos, como fallos del sistema informático.
Analizar la probabilidad y el impacto: Cada riesgo identificado se evalúa en función de su probabilidad de ocurrencia y su impacto potencial en la empresa. Esto ayuda a priorizar los riesgos en función de su gravedad y de la urgencia con la que deben abordarse.
Identificación de vulnerabilidades: Parte de la evaluación de riesgos consiste en identificar las vulnerabilidades dentro de la organización que podrían ser explotadas por estas amenazas. Esto incluye puntos débiles en la seguridad física, los sistemas de información, los conocimientos de los empleados o los procedimientos operativos.
Evaluación de las funciones empresariales: Se trata de evaluar todas las funciones y procesos empresariales para determinar cómo podría afectar una interrupción a las operaciones, los resultados financieros, el cumplimiento de la legislación y la reputación.
Determinar la criticidad: El BIA ayuda a identificar qué funciones empresariales son críticas para la supervivencia y deben priorizarse en el BCP. Tiene en cuenta factores como los objetivos de tiempo de recuperación (RTO) y el tiempo máximo de inactividad permitido para cada función.
Impacto financiero y operativo: El análisis estima el impacto financiero y operativo de las interrupciones a lo largo del tiempo, ayudando a comprender la magnitud potencial de una amenaza si llegara a materializarse.
Análisis de dependencias: Incluye la identificación de las dependencias internas y externas que apoyan las funciones críticas, como proveedores, servicios e infraestructuras. Comprender estas dependencias es crucial para desarrollar estrategias de recuperación eficaces.
Documentación y comunicación: Las conclusiones de la evaluación de riesgos y el BIA se documentan y comunican exhaustivamente a las principales partes interesadas. Así se garantiza que todos los implicados en el plan de continuidad de las operaciones comprendan los riesgos potenciales y su impacto en la organización.
Revisión y actualización: La evaluación de riesgos y el análisis de impacto no son actividades puntuales. Deben revisarse y actualizarse periódicamente para reflejar nuevas amenazas, cambios en las operaciones de la empresa o después de sufrir un incidente para incorporar las lecciones aprendidas.

Figura-4
Fuente: https://securityboulevard.com/2022/01/7-security-coding-guidelines-to-keep-in-mind/
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